miércoles, 10 de marzo de 2010

RATAS

Los que hoy se juntan en ¿defensa? de los intereses argentinos. Los que hoy dicen ser los justicieros del pueblo. Los que realizan ruedas de prensa y cuando un periodista les hace una pregunta que está fuera del listado permitido, no saben que decir. Son los mismos que gobernaron nuestro país allá por los 90 y los 2000- 2001 ¿se acuerdan? Sí esos mismos, los que vendieron todas las empresas del Estado, los que hundieron al país en el neoliberalismo salvaje. Los que se cansaron de hacer todo lo posible para aumentar el porcentaje de desocupación. Los que hicieron desaparecer las reservas del BCRA y crearon el corralito y el corralón. Son esos mismos contra quienes lucharon miles y miles de ahorristas, para recuperar sus mangos. Esos que se regodean porque hoy tienen mayoría en las dos cámaras legislativas para impedir cualquier medida que apunte a mejorar, aunque más no sea un poco, la vida de los argentinos. Esos que se hacen llamar oposición como un todo, pero que en realidad son más heterogéneos que el agua y el aceite. ¿Esos son los que nos van a salvar? NO.

Tengamos memoria y no caigamos en la trampa impuesta por estas RATAS, empleadas de las grandes corporaciones y monopolios que instalan mentiras por verdades, que dicen que todo está mal, que no estamos bien vistos en el exterior, los que sólo ponen a la inseguridad como bandera de desprestigio (cuando toda la vida existieron los asesinatos y robos, el tema es que antes no lo magnificaban). Observemos la realidad, de arriba abajo y de los dos lados, y analicemos por nuestros ojos quién es quién en este juego de intereses cruzados. No les creamos a estas RATAS.

Por Guillermo Lezcano

lunes, 1 de marzo de 2010

¡Mirando para otro lado!



Se hizo de noche. En una mesa sucia se torturaba con los mismos pensamientos que lo siguieron desde que leyó el primer titular:

- Que cambió el clima, que un hombre de Fiorito tiene el 80 por ciento de una lista, que se sacudió la tierra y que volvieron las clases...

Pero él seguía preguntándose por qué la indigencia, como siempre, no era noticia. ¿Sería que no sorprende a nadie?

Más vueltas le daba al tema y más se confundía. Se hundía en cada pensamiento. Se deprimía y llegaba a dudar si sólo él notaría esto o si habría alguien más en igual situación.

Volvió a llenar su vaso... Todo muy despacio... Casi en silencio...

"Así nos encontró el Bicentenario, ¡mirando para otro lado!", le pareció escuchar desde otra mesa. La frase que, si sonó, lo hizo bajito en algún bar del conurbano le devolvió algo de esperanzas. Terminó de un trago el vaso casi lleno y se retiró, un poco más reconfortado.

Si bien es tarde, ya sabe que al día siguiente va a volver al mismo antro, como siempre, con la ilusión de que la noche por una vez lo encuentre animado.



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